Coronavirus en Argentina: el gobierno bonaerense resolvió levantar el bloqueo a Villa Azul ante la baja de los contagios

La medida entrará en vigencia a partir del lunes y fue resuelta en conjunto con los intendentes Jorge Ferraresi y Mayra Mendoza. Los casos detectados de COVID-19 y sus contactos estrechos quedarán bajo aislamiento “focalizado”
La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, en la reunión con vecinos de Villa Azul donde se oficializó el levantamiento del aislamiento estricto.
La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, en la reunión con vecinos de Villa Azul donde se oficializó el levantamiento del aislamiento estricto.

Después de la polémica por el cierre del asentamiento de Villa Azul, donde estalló un brote de casos de coronavirus, el gobierno bonaerense de Axel Kicillof resolvió levantar las medidas de cerrojo sobre el barrio popular. En una decisión conjunta con los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Mayra Mendoza (Quilmes), las acciones de prevención continuarán a partir de este lunes bajo la modalidad de aislamiento “focalizado”.

Así fue resuelto por el Comité Operativo de Emergencia (COE) de Villa Azul, que se reunió para evaluar las dos semanas de aislamiento comunitario que se instrumentó en el vecindario bonaerense para contener el foco de COVID-19.

La medida fue anunciada en un encuentro del que participaron vecinos del barrio popular con los ministros de Seguridad, Sergio Berni, y de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, los citados intendentes Ferraresi y Mendoza, y el viceministro de Salud, Nicolás Kreplak.

Tras evaluar la situación de los 344 contagiados de coronavirus, el COE entendió que se produjo un “buen resultado del aislamiento comunitario” que conllevó a una “baja tasa de contagios”. Con ese diagnóstico y esa sostenida tendencia, se anunció que a partir del próximo lunes a las 6 se pasará a una etapa de “aislamiento focalizado, señalaron a través de un comunicado oficial.

Los funcionarios reinvidicaron la acción preventiva resuelta en el barrio popular, que generó fuertes críticas de dirigentes sociales y opositores. “De no haberse tomado esta medida extrema, el brote de contagios que tuvo el barrio tras un torneo de fútbol no autorizado; las personas con COVID 19 positivo hubieran generado un foco de dimensiones desbordantes.

Con la finalización del brote, el comité de emergencia dispuso que solo las personas que tengan algún caso confirmado que esté haciendo aislamiento domiciliario o sus contactos estrechos “no podrán salir de ninguna manera de sus casas”. El seguimiento y la supervisión domiciliaria continuará además para quienes estén alojados en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQui).

Además, los funcionarios provinciales y municipales indicaron que se proseguirá con la asistencia alimentaria para las familias que sean contactos estrechos durante 14 días desde el último contacto con el paciente que resultó positivo de coronavirus.

El resto de los habitantes de Villa Azul quedarán en las condiciones de la cuarentena general dispuesta para la zona metropolitana de Buenos Aires. De esta manera, se flexibilizará la circulación hacia afuera y dentro del barrio en el marco del aislamiento obligatorio, y podrán transitar libremente “quienes sean trabajadores esenciales bajo un estricto control sanitario y de seguridad”.

Para la etapa de seguimiento focalizado, las autoridades anunciaron que se retomará la atención sanitaria primaria y se dejará una unidad móvil que pueda tomar muestras, ante la aparición de casos sospechosos. Permanecerá, a su vez, la presencia policial para garantizar el cumplimiento del aislamiento obligatorio y los puestos de acceso al barrio.

El levantamiento del bloqueo en Villa Azul se produce a días del establecimiento del operativo cerrojo en el barrio José Luis Cabezas, de Ensenada, otro asentamiento vulnerable de la provincia de Buenos Aires donde viven 1.200 habitantes. En ese brote están alcanzadas unas 250 personas con coronavirus.

Esta semana, se confirmó la muerte de dos vecinos de Villa Azul que estaban internados como pacientes con COVID-19 positivo. Se trata de un hombre de 69 años con domicilio del lado de Avellaneda que tenía hipertensión y diabetes y estaba internado en el Hospital Fiorito de esa ciudad, y de otro hombre de 77 años cuyos síntomas fueron detectados en los testeos masivos del operativo DetectAR realizados el 25 de mayo.

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